Conocido científicamente como Melasma, es una afección cutánea muy común que produce manchas oscuras, sobre todo en la cara. Puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque es mucho más frecuente en mujeres. Se observa con mayor frecuencia en personas de piel oscura y también en mujeres descendientes de judíos alemanes y rusos, probablemente por predisposición genética y características del fototipo.
Las causas principales son la exposición solar crónica, los cambios hormonales como el embarazo o el uso de anticonceptivos, la predisposición familiar y algunos cosméticos irritantes. El sol es el detonante más importante.
¿Qué hacer?
Usar protector solar todos los días, incluso si está nublado, reaplicarlo cada tres horas, preferir filtros con color y óxidos de hierro, usar sombrero de ala ancha y buscar sombra. Consultar al dermatólogo para valorar despigmentantes adecuados y tratamientos médicos seguros.
¿Qué no hacer?
No exponerse al sol sin protección, no automedicarse con cremas fuertes, no usar remedios caseros irritantes como limón o vinagre, y no abandonar el tratamiento antes de tiempo. La constancia es clave para controlarlo. Es importante entender que no tiene cura definitiva, pero sí control, y que el seguimiento periódico ayuda a prevenir recaídas y a mantener la piel más uniforme y saludable a largo plazo.




