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Tu piel al día

El Vitíligo es un trastorno despigmentante crónico de la piel, que produce manchas blancas, pudiendo afectar piel de cualquier parte del cuerpo. Esta enfermedad no pone en riesgo la salud; sin embargo, puede llegar a tener un alto impacto psicológico en quienes lo padecen por las huellas estéticas que produce.

Afecta al 0,1% a 2% de la población mundial, siendo más frecuente en razas que tienen mayor cantidad de pigmentación en la piel. Su patogénesis no se conoce exactamente, pero suele asociarse a una enfermedad autoinmune en la que en combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos contribuye a la destrucción de los melanocitos de la epidermis.

Se clasifica en diferentes tipos según sus características clínicas y patrones de distribución. Las dos formas principales de vitíligo son el vitíligo no segmentado (NSV) y el vitíligo segmentado (SV). Siendo predominante el NSV, caracterizado por parches cutáneos simétricos, que tienden a evolucionar con el tiempo; por lo contrario, el SV tiene lesiones unilaterales o en forma de banda que progresan rápidamente pero que a menudo se estabilizan temprano.

Si bien el vitíligo no tiene cura, el objetivo del tratamiento es estabilizar la progresión de la despigmentación, lograr una regimentación de las lesiones ya existentes y prevenir recaídas. La elección del mismo dependerá de la edad, extensión y la ubicación de la piel lesionada, la velocidad de avance de la enfermedad y de cómo afecta la vida diaria.