Vivimos en una era donde el estrés crónico, el sedentarismo y la alimentación ultra procesada han pasado factura a nuestra salud, y nuestra piel suele la primera en dar la voz de alarma.
¿Sabías que el cortisol elevado o una dieta alta en azúcares pueden empeorar o ser causa de tus problemas dermatológicos?
Como especialistas, queremos acompañarte a transformar tu piel desde adentro.
El desarrollo y la evolución de numerosas dermatosis pueden verse impactados por hábitos y comportamientos. Factores como la dieta rica en carbohidratos y baja en fibras están involucradas, especialmente en patologías inflamatorias como psoriasis, dermatitis atópica e hidradenitis supurativa. Los trastornos del sueño y el estrés se han asociado con alteraciones de la integridad de la barrera cutánea.
El acné es una enfermedad inflamatoria crónica influenciada por numerosos factores genéticos y hormonales. El rol medioambiental y de la dieta se estudia constantemente, mostrando una correlación entre el acné y una dieta con alto índice glucémico, así como el consumo de lácteos. Sin embargo, los alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 suprimen la producción de citocinas inflamatorias con efecto terapéutico positivo.
La salud cutánea es el resultado de una compleja interacción entre nuestra genética y nuestro entorno. Si bien los cuidados tópicos y acompañamiento dermatológico son fundamentales, factores como la nutrición antioxidante, actividad física y el control del estrés actúan como importantes moduladores biológicos en la salud de nuestra piel.




