El cáncer de piel es el tipo de cáncer más frecuente en el mundo y, sin embargo, uno de los más prevenibles. Se divide principalmente en dos grupos: el melanoma, que es menos común pero más agresivo, y los cánceres de piel no melanoma, como el carcinoma basocelular y el espinocelular, que son más frecuentes y generalmente menos peligrosos si se detectan a tiempo. El melanoma puede aparecer como una mancha nueva o un lunar que cambia de tamaño, color o forma, mientras que los no melanoma suelen manifestarse como lesiones que no cicatrizan, sangran o crecen lentamente. La detección temprana es clave, ya que un diagnóstico oportuno puede salvar vidas y evitar tratamientos más complejos.
La prevención del cáncer de piel empieza en la vida diaria. Evitar la exposición solar intensa entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, usar protector solar de amplio espectro con FPS 30 o más, reaplicarlo cada dos horas, y complementar con sombrero, gafas y ropa que cubra la piel son medidas fundamentales. También es importante evitar las camas de bronceado y realizar el autoexamen de la piel una vez al mes, observando lunares y manchas con la regla ABCDE (asimetría, bordes, color, diámetro y evolución). Ante cualquier cambio sospechoso, se debe consultar al dermatólogo.
En este Día Mundial contra el Cáncer, recordemos que cuidar nuestra piel hoy es una inversión en salud para el futuro.




