La infección con los Virus del Papiloma Humano se ha convertido actualmente en un problema de salud ya que afecta a aproximadamente el 70% de la población sexualmente activa.
Los virus del papiloma humano se clasifican en genotipos de bajo y alto riesgo y se adquieren mediante el contacto sexual con individuos contaminados. Los VPH de bajo riesgo son los responsables de aparición de verrugas ano genitales en hombres y mujeres, o pueden no desarrollar lesiones visibles y sólo provocan picazón de la zona afectada que puede ser atribuido, erróneamente, a hogos retrasando su correcto diagnóstico y tratamiento. Las verrugas venéreas pueden aparecer en pubis, pene, escroto y ano en hombres de acuerdo a su inclinación sexual. En mujeres pueden aparecer en pubis, vulva, vagina, cuello uterino y ano. En hombres y mujeres pueden localizarse en labios, lengua, paladar o laringe como consecuencia de haber practicado sexo oral sin protección con individuos contaminados.
Los virus de alto riesgo están relacionados con la posibilidad de desencadenar cáncer de cérvix uterino, vulva y ano en mujeres; pene y ano en hombres, y garganta en hombres y mujeres.
El tratamiento de las verrugas consiste en su destrucción mediante láser, crioterapia, radiofrecuencia o electrocauterio con excelentes resultados médicos y estéticos. Su médico especialista elegirá el que mejor le convenga.
Sí bien la infección con los virus del papiloma humano es una enfermedad crónica y el paciente debe acudir a controles periódicos, las verrugas pueden ser eliminadas por completo, aunque pueden reaparecer.
Evitar la promiscuidad sexual y el uso de condón son formas de disminuir el contagio, aunque el condón sólo protege el área que cubre el preservativo.
La forma más eficaz y segura de evitar la infección con los virus del papiloma humano, especialmente de alto riesgo, es la aplicación contra los virus del papiloma humano. La vacuna puede y se debe aplicar a hombres y mujeres a partir de los 9 años de edad.
La aparición repentina de manchas, bultos o molestias en la zona anogenital, especialmente posterior a haber mantenido relaciones sexuales, debe ser motivo de atención médica por parte del médico especialista.




