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Tu piel al día

La vitamina D es famosa por fortalecer los huesos, pero también es clave para la salud de la piel. Actúa regulando nuestras defensas, ayudando a controlar la inflamación y promoviendo la renovación natural de las células cutáneas. Esto la convierte en una aliada importante en varias condiciones dermatológicas.

¿Cómo obtenemos la vitamina D?

Existen dos formas principales:

  1. Alimentación: Consumiendo pescados grasos (como el salmón), yema de huevo y alimentos fortificados (leche, cereales).
  2. Exposición solar: Aún es controversial pues, aunque nuestra piel la produce con los rayos UVB solo se necesitan 9 minutos de sol para sintetizarla. Y no se recomienda buscar el sol sin protección para este fin, ya que el riesgo de cáncer de piel es muy alto.

Muchas personas tienen niveles bajos, por lo que un análisis de sangre puede determinar si hay deficiencia.

Su uso en tratamientos para la piel

Los dermatólogos utilizan la vitamina D de dos maneras:

  • En cremas (tópica): Los derivados como el calcipotriol son muy efectivos para tratar la psoriasis, y también se usan como apoyo en el vitíligo.
  • Como suplemento oral: Puede ser un complemento útil en el manejo de otras enfermedades donde su deficiencia es común, como la dermatitis atópica, el acné o la alopecia areata.

Conclusión importante:
Aunque sus beneficios son claros, la suplementación con vitamina D siempre debe ser recetada por un médico. Tomarla sin supervisión puede ser contraproducente. Si tienes una afección en la piel, consulta a un dermatólogo para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuado a tu caso.