El hemangioma infantil es el tumor vascular benigno más frecuente en los bebés, presente en hasta un 10% de los recién nacidos. Suele manifestarse durante las primeras semanas de vida como una mancha o placa rojiza, o como una lesión azulada más profunda.
Durante los primeros meses crece con rapidez, para luego detenerse y comenzar un proceso lento de regresión que puede durar años. En la mayoría de los casos desaparece sin dejar secuelas; sin embargo, algunas lesiones pueden comprometer funciones vitales, causar ulceraciones o dejar cicatrices visibles.
Por ello, la valoración temprana por un especialista en dermatología pediátrica es esencial. El control médico permite identificar las formas de riesgo y ofrecer tratamientos eficaces y seguros.




